Parte del reportaje publicado por la Dirección de Ciencia, Tecnología y Educación del Ministerio de Educación y Cultura de la República Oriental del Uruguay…
Al igual que otros profesionales, Piedra Cueva asesoró en 2004 a la empresa Botnia, a través del estudio del impacto hidrosedimentológico y de calidad de aguas del proyecto. Consultado al respecto, comenta que “la Dirección Nacional de Medio Ambiente, DINAMA, hizo observaciones en relación a elementos que había que estudiar con mayor profundidad. En aquellos aspectos en los que trabajé, había que estudiar el impacto original del proyecto e introducir modificaciones si no satisfacían las normas de la Dirección, que se basan en normas internacionales y eso se cumplió”.
Complementa esta observación indicando que “entiendo que la discusión que se puede llegar a dar, está vinculada a los efectos residuales a largo plazo en materia de contaminación. La conclusión de los estudios realizados es que el impacto es limitado y está controlado. Sin embargo, cabe la posibilidad de que existan efectos residuales que no se conocen bien. En la experiencia de las plantas existentes en la Unión Europea, estas tecnologías han funcionado bien, aunque localmente no se tiene certeza sobre posibles impactos a largo plazo sobre la biota“, explica.
“Por otra parte, el río Uruguay ya tiene problemas de concentraciones de nitrógeno y fósforo que están en los límites admisibles de normas internacionales de calidad de aguas. Fundamentalmente estos problemas se produjeron, entre otras causas, por la utilización de fertilizantes y otros productos químicos en la agricultura, cuyos efluentes se vuelcan al río, generando cargas contaminantes muy significativas”, señala.
“Se ha estado omiso en esta materia y nunca supimos de los efectos residuales que podrían producir. Es una preocupación de la Universidad analizar esto para actuar ahora. Si dentro de diez años aparece alguna señal de afectación sobre la biota, tenemos que tener un buen conocimiento de la situación actual, para una cabal certeza del punto de partida. En tal sentido sería importante orientar los fondos para poder hacerlo. Mi filosofía es que la tecnología tiene que viabilizar los proyectos de desarrollo permitiendo una administración responsable de los impactos que generen, para minimizarlos. La respuesta no es prohibir la instalación de proyectos industrializadores”, aclara.
Interrogado sobre su opinión respecto a los factores no técnicos que han complicado la situación, el experto reflexiona en que “hay varias circunstancias simultáneas y por distintas razones se alinean de distinta forma. Económicamente es importante. Las plantas acá van a consumir madera uruguaya, pero eventualmente consumirán también maderas de Entre Ríos y van a tener un impacto fuerte en la región. En cuanto a los elementos políticos, se debe tener en cuenta que la mejor de las plantas de este tipo instaladas en Argentina, usa la misma tecnología que las plantas que se instalarán en Uruguay, y esa planta recibió la acreditación de la norma ISO 14.001 (norma ambiental) por parte de un organismo internacional. Hay otros elementos, desde luego. Imagínese que se buscara instalar una planta en las proximidades de alguno de nuestros balnearios, que cuente con la mayor garantía de que no producirá contaminación alguna, no obstante imagínese, por ejemplo, cual sería la reacción de la gente“.
El reportaje completo, acá.
Escrito por mordisquito 
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