Elogio del Mate

Febrero 26, 2006

Enhebrada con un cordel de cáñamo a un mate de madera torneado y decorado por un artesano de la Provincia de Salta (Argentina), encuentro esta nota que paso a compartir, con algunas modificaciones en su gramática y ortografía, pero sin dejar de reconocer los derechos y el mérito de su anónimo autor:

“El mate es una infusión de hierbas que se toma no precisamente porque se tenga sed. Es más bien una costumbre, exactamente contraria a la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo”.”Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es ‘¡Hola!’ y la segunda, ‘¿Unos mates?’. Esto pasa en todas las casas, en las de los ricos y en las de los pobres, entre mujeres charlatanas o circunspectas y entre hombres serios o inmaduros, entre ancianos y adolescentes. Es también una de las pocas cosas que comparten los padres con sus hijos sin discutir ni echarse nada en cara.”

“Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar, en verano y en invierno. Quizás, es también lo único en que se parecen víctimas y verdugos.”

“A tus hijos, les empezás a dar mate cuando te lo piden : se lo das tibiecito, con mucho azúcar… y se sienten grandes, mientras vos experimentás un orgullo enorme y te parece que el corazón se te sale del cuerpo al ver que un pequeño de tu misma sangre comienza a tomar mate. Luego, con los años, ellos años elegirán si lo toman amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón , etc.”

“Este es el único país en donde la decisión de dejar de ser chico y empezar a ser hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres: acá empezamos a ser grandes cuando sentimos por primera vez la necesidad de tomar unos mates solos. No es por casualidad, no es porque sí, que un chico pone un día la pava en el fuego y toma sus primeros mates sin que haya nadie en casa. En ese momento se convierte en una persona adulta, tal vez porque se siente solitario, porque tiene miedo, porque está enamorado, o simplemente porque tuvo deseos de tomar mate. No es un día cualquiera. Pocos recuerdan esa ocasión, pero debió de haber sido un día importante, un día de cambio o tal vez de revolución adolescente: el sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores”.

“Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. Es el respeto de los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir ‘¡basta, cambiá la yerba’!. Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar estúpidamente, ‘¿está caliente, no’?. Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia del uno por uno. Es la obligación de decir ‘gracias’ al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayor pretensión que la de compartir “.

“Ahora vos sabés: un mate no es sólo un mate. ¿Calentás el agua?“.


La parábola del ganadero avaro

Febrero 25, 2006

En una comarca lejana gobernada por un Príncipe bondadoso, habitaba también un hombre muy rico y muy avaro. Aunque el tamaño de su fortuna sólo podía medirse contando setenta veces siete, siempre reclamaba al Príncipe diciéndole: “Poderoso Señor, ¿por qué yo he de pagar un diezmo por lo que en justicia me pertenece?”.

El Príncipe, que además de bondadoso era sabio, le respondía: “Bien harías en mirar a tu alrededor y darte cuenta que no todos viven como tú, que otros menos poderosos que tí aportan su diezmo sin chistar, y que el dinero que de ustedes recibo lo uso para que todos en la comarca prosperen y sean más felices”. “Multiplica tu ganado”, concluía el gobernante, “reduce lo que cobras por tus vacas y verás que tus ventas aumentarán hasta compensar con creces tu mayor esfuerzo”.

Pero el avaro, tozudo, se retiraba murmurando: “¿Por qué he de ocuparme de 101 vacas, si con 100 alcanzan y sobran para mi bienestar?”. Y se repetía a sí mismo, “A éste le falta materia gris. ¿Soy yo acaso el guardian de mis vecinos?”.

Así pasó el tiempo, hasta que un día el avaro Cárbap –que así se llamaba el tal hombre– comprobó que su ganado estaba afectado por una extraña enfermedad. Los extranjeros ya no acudían presurosos a canjear oro por carne, y los de la comarca no contaban con el suficiente dinero para reemplazar con sus compras la ganancia perdida.

Cárbap se desesperó. Vistiéndose con las ropas raídas de uno de sus sirvientes, acudió presuroso al palacio para decirle al Príncipe: “Poderoso Señor, debes ayudarme. Mi ganado no prospera y mi fortuna decrece”. Y el sabio gobernante, con una sonrisa canchera -porque era argentino- y para darle una lección, le respondió: “Dime, Cárbap… ¿acaso no has estado clamando por toda la comarca que me falta materia gris?”. “Entonces”, concluyó, “por qué me ruegas ahora que sea el guardián de tu hacienda?“.

Cabizbajo y arrepentido de su soberbia, Cárbap se retiró avergonzado del palacio.

copyright 2006 mordisquito.


Premio Nobel “castiga” a Macri

Febrero 22, 2006

En una nota escrita para el diario Página 12 (Argentina), Adolfo Pérez Esquivel –Premio Nobel de la Paz 1980– dedica un durísimo párrafo a Mauricio Macri, uno de los promotores del juicio político a Aníbal Ibarra, jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dice Esquivel:

“El juicio político a Ibarra está marcado por serias contradicciones e intereses políticos, en particular del macrismo. Con gran hipocresía, su dirigente, Mauricio Macri, dice que no le interesa si Ibarra es condenado o no. Es preocupante que un dirigente político tenga tan poca responsabilidad.”

Y termina calificando también como “preocupante el silencio intencionado del ARI, que busca especular y se niega a pronunciarse sobre la situación y el juicio político a Ibarra.”

Las duras apreciaciones de Pérez Esquivel reclaman una rápida respuesta por parte de los aludidos. ¿La tendremos?


¿Capitán: uno no se puede tomar vacaciones?

Febrero 22, 2006

Nuevamente el heróico Capitán Arcona, del Foro de Política del diario LA NACIÓN (Argentina) y presunto único lector de este blog, me espeta: Mordisquito era “de tanto en tanto”, aludiendo a mi anterior promesa de mantener alimentado este personal espacio de comunicación. Y agrega al final: Ese “de tanto en tanto” se nos hace largo Mordis…

Se agradece la añoranza, y para demostrar buena voluntad, acá le cuento una novedad (casi en versito, mi Capitán): desde ahora Ud. o cualquier otro lector podrá dejar sus impresiones en el Libro de Visitas (Guestbook) que acabo de incorporar ***en este instante*** (gratarola, por supuesto) a mi blog.

Para acceder al mismo y leer o dejar mensajes, basta con hacer click en el hipervínculo “Libro de Visitas – Guestbook” que figura bajo el título Blogroll en la columna de la derecha (con perdón de la palabra).

¡Qué tenga un feliz y seguro día, compañero!